La Hora de la Digestión
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Volaores

Baja el colesterol a menor precio que las estatinas

 

 

Durante el mes de Agosto es posible disfrutar de un alimento especial. Los que se acercan por las poblaciones costeras del estrecho de Gibraltar, podrán adquirir un producto de elaboración artesanal como es el “salazón de pez volador”.
Una paciente conocida me contó que “se acercó” a hacer una consulta a un oncólogo del Hospital Jon Hopkins de Baltimore preocupada por su enfermedad, un cáncer de mama. Este médico tan ocupado la recibió en la cafetería y mientras tomaba el típico “sándwich” estiró la mano para ver la radiografía y le dijo: “Váyase tranquila, está usted curada”. Ella le preguntó si debía hacer algo, a lo que el profesor le contestó: “Tomar pescado y fruta fresca, dormir bien, hacer ejercicio con regularidad y ríase mucho”.
Comencemos pues por el pescado. Es uno de los alimentos más completos que le brinda la naturaleza a la humanidad, rico en proteínas de alto valor biológico y ácidos grasos esenciales. Su aporte en vitaminas, sales minerales y calorías lo convierte en un alimento de alto valor nutritivo, indispensable para desarrollar una vida física y mental sana y saludable.
Contiene todos los aminoácidos esenciales, como es la Lisina, importante para el desarrollo y crecimiento de los niños y el Triptófano necesario para la formación de la sangre. Los ácidos grasos esenciales que nuestro organismo no puede fabricar, como son de cadena larga Omega 3 (C 20:5 Eicosapentaenoico EPA.; C 22:6 Docosahexaenoico DHA) proporcionan el tipo de grasa vital para el desarrollo del cerebro fetal y la visión de los niños lactantes debido a que conforman la estructura cerebral y de la retina.
Los peces voladores son animales de costumbres. Inician su migración durante parte de Julio y Agosto desde el final del Mediterráneo hasta el Atlántico, y pasan todos los días por el mismo sitio y a la misma hora, cosa que aprovechan los pescadores de aquí donde se estrecha el mar Mediterráneo para salir a faenar con unos barcos provistos de mástiles en forma de cruz. Despliegan redes a ambos lados del barco y el pescado se queda enganchado en sus largos saltos-vuelos que realizan al salir del agua en esta costumbre de nadar-volar tan típica de este personaje, el “Parexocoetus brachypterus”. Saltos y planeos de hasta 400 metros a 60 Km/hora para escapar de sus depredadores como los españoles huyen de los recibos y facturas.
Por su escasez y su proceso de elaboración tan sufrida y completamente artesanal se queda en el mercado local y será muy difícil de encontrar si no pasean por el barrio de La Atunara en La Línea o buscan algunos pescadores especializados de Ceuta o Estepona. Una vez en tierra se limpian minuciosamente retirando cabeza, aletas laterales y órganos internos, se introducen en salmuera y entran en fase de secado al sol durante unos pocos días.
En el proceso de salazón, si bien se incrementa la proporción de sal también se concentran sus propiedades nutricionales. En consecuencia, se convierte en un eficaz alimento para la población en general y en particular para niños y mujeres embarazadas, especialmente a partir del tercer trimestre de gestación y lactancia, donde los requerimientos de ácidos grasos, vitaminas y aminoácidos esenciales son altos. No es de extrañar, por tanto, que se convierta en “antojo” muy común, y es entendible que las personas con alta necesidad de estos minerales sientan apetencia por salazones de este tipo, un magnífico compañero de viaje para los que trabajan en ambientes muy húmedos y calurosos, las personas con la presión arterial baja y cuadros diarreicos prolongados, entre otras circunstancias.
Por el contrario, debemos tener precaución si tenemos hipertensión, cardiopatías en general y enfermedades en las que se tienda a retener líquido y sal, como es la cirrosis hepática con hipertensión portal.
Los componentes del pescado fresco o en salazón tienen la capacidad de reducir el crecimiento de las células cancerígenas y recuperar el sistema inmune de las personas afectadas por diversos tipos de cáncer: próstata, mama, colon, leucemia; ha mostrado resultados alentadores en el tratamiento de la esquizofrenia y la enfermedad maniaco depresiva y disminuye los rechazos después de los trasplantes de órganos: riñones, corazón, hígado; posee efectos beneficiosos en personas con artritis reumatoidea; en personas mayores de 65 años de edad reduce la posibilidad de padecer de Alzheimer y aun en los pacientes con este mal experimentan una mejora significativa en su calidad de vida. Además bajan el nivel de triglicéridos y el colesterol LDL a menor coste que las estatinas.
Al ser capturado procedente del Mediterráneo, un mar tan salado cuyas aguas son más ricas en yodo y cloro, adquiere un sabor más potente y el llamado “olor a mar” característico. Este manjar tan exquisito, que ya en origen se vende por piezas y no por kilos o por cajas como se acostumbra trabajar en las lonjas, por su riqueza en “Omega 3” parece ser eficaz en la prevención de enfermedades cardiovasculares, en la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, en especial en los intervenidos y portadores de un reservorio ileoanal, pues favorece la reparación de las células que recubren por dentro el intestino. Hace que las arterias estén más limpias y flexibles, que la sangre circule fluida como en las rotondas cuando no hay semáforos ni policías municipales “ordenando” el tráfico. Y es que las rotondas como la necesidad de beber ó tomar sal, están diseñadas para autoregularse, y es tan peligroso un salero en la mesa para la ateroesclerosis, como un policía a caballo en la entrada a Puerto Banús para el tráfico de Agosto. Agosto, el mes en el que todos viajan, incluidos los “volaores”.